Realidades y tendencias en la Educación Superior
Realidades y tendencias en la Educación Superior
   
Didáctica Universitaria 2004
Planeamiento y Proyecto Educativo
Esquema del Trabajo
INDICE GENERAL
Realidades y tendencias en la Educación Superior
CURRÍCULUM. Definiciones, Elementos, Niveles. Diseño Curricular. Enfoques.
* Realidades y tendencias en la educación superior
* Razones
* Consideraciones Generales
* Naturaleza y Alcance de la Crisis Universitaria.
* El panorama Latinoamericano
Paraguay
* La masificación
* El impacto de la transición democrática.
* La reforma educativa.
* La crisis de la universidad tradicional
* La formación profesional (docencia-enseñanza)
* La investigación científica.
* La función social
* La extensión universitaria
* Fundamentos para la elaboración de una estrategia de transformación de la Educación Superior


* 1.- Integralidad de la reforma.
* 2.- Prioridad de la reforma de la educación publica
* 3.- El Sistema Educativo nacional como referente fundamental
* 4.- La relacion universidad, estado y sociedad
* 5.- Calidad
* 6.- Pertinencia
* 7.-EquidaD
* 8.- La Educación Superior como sistema
* 9.- Pedagogía del cambio
* 10.- Viabilidad
* 11.- Participación y consenso
* 12.- Heterogeneidad de la demanda
* " Panorama de una institución decadente " * La universidad fragmentada - Fernando Tellechea Yampey (Filósofo)
* Evaluación y acreditación, un desafío para las universidades paraguayas - Diario "abc color" - Natalia Daporta - 31 de marzo de 2004
Realidades y tendencias en la educación superior.

La educación se ha convertido en uno de los escenarios más vivos y controversiales de la cultura actual. Cualquiera sea el país, su nivel de desarrollo o la magnitud de sus carencias, la preocupación por la educación se ubica en el centro de los debates, las propuestas de políticas y la confrontación de ideas e intereses.

El Paraguay no ha escapado a este crucial y fascinante proceso. La caída del régimen autoritario permitió eliminar las rígidas ataduras con que las censuras, coacciones y represiones mantuvieron a la sociedad paraguaya por más de medio siglo en la pasividad, la impotencia y el silencio. La puesta en vigencia de los derechos políticos fundamentales y el esfuerzo realizado para sentar las bases de un ordenamiento democrático puso a la ciudadanía ante él desafió de expresar sus aspiraciones de futuro, identificar sus posibilidades de concretarlos y los medios y estrategias para lograrlos.
En toda la historia paraguaya, la tradición dictatorial siempre fue reacia frente a la educación. Por consiguiente, no resulta extraño que, teniendo en cuenta la larga vigencia que tuvo el autoritarismo en el Paraguay, el rezago educativo haya sido la más frustrante realidad develada con la democratización. También revela lo acertado y válido que fue el reclamo ampliamente compartido por la sociedad paraguaya respecto a dar la mayor prioridad y urgencia a la reforma del sistema educativo.
La década que transcurrió desde el esperanzador inicio de la democratización no fue fácil y tampoco siguió la trayectoria deseada. El legado de deterioro, corrupción y dificultades que dejó la era autoritaria fue mucho más grave de lo imaginado. Esto explica en gran medida los altibajos que desde entonces han venido experimentándole intento destinado a establecer las condiciones requeridas para emprender las necesarias transformaciones estructurales.
En la actualidad existe un pleno reconocimiento de que la política de reforma educativa representa la única línea de acción pública que durante la última década contó con una idea clara de sus metas, una precisa identificación de los problemas a corregir, la convicción sobre la importancia de contar con una amplia participación de la ciudadanía y de una capacidad de ejecución de los programas de intervención sobre la realidad educativa. Además, cuando no ha sido posible aún superar múltiples obstáculos, el proceso de reforma vio facilitado su avance, entre otras razones, por haber logrado un significativo margen de control de los intereses políticos partidarios.
De manera alguna puede asegurarse que la reforma emprendida haya alcanzado los niveles de logros esperados. La magnitud del rezago y la gravedad de la crisis económica y política, frenaron el ritmo y el alcance de los cambios. Sin embargo, el avance alcanzado en lo educativo constituye un hecho sin precedente en la historia paraguaya, quizás con la única excepción de la reforma emprendida en la década de los veinte bajo la orientación de Ramón I. Cardozo. En ese orden, la nueva educación paraguaya, cuya gestación tuvo como fuente inspiradora la democracia y la búsqueda de una mayor equidad social, conforma el pilar más firme de sustentación del esfuerzo que se viene realizando en vista a la esperada transformación de la anquilosada y desvastada sociedad recibida del régimen dictatorial.

Razones

Son varias las razones que permiten explicar la notoria desaceleración que experimenta la reforma Educativa, aquí presentamos tres factores de relevancia:
1.- El arrastre de un largo rezago en comparación a la mayoría de los países de la región. Se trata de un atraso secular que aún no ha sido superado, a pesar del significativo incremento del gasto educativo público y la destacable proporción del gasto educativo en el presupuesto nacional.
2.- La mayor complejidad y exigencias que la misma reforma ha generado en cuanto a nuevos requerimientos de recursos humanos, pedagógicos e institucionales.
3.- El ahondamiento de la crisis económica, social y política que afecta al país en el presente y que socava peligrosamente el impulso que tuvo esta esfera de la reforma del Estado en los inicios de la transición.
Estos inconvenientes brindan una explicación en cuanto a la lentitud y gradualidad con que ha ido avanzando la reforma educativa. Iniciada esta en 1993, recién en el año 2002 se puso en ejecución la reforma de la enseñanza media, en tanto que el de la educación superior ni siquiera cuenta con un calendario específico.
La universidad paraguaya hasta el presente una institución indiferente ante el esfuerzo de transformación en marcha en los otros niveles educativos. Apelando al principio de la autonomía, que no ha sido puesto en discusión en su auténtico significado histórico y conceptual, la dirigencia tradicional de la Universidad Nacionales sirvió de dicho principio para defender sus privilegios, mantener el aislamiento y evitar cualquier compromiso para su reforma.
La creciente demanda por acceso a la educación superior que se viene dando por la sostenida masificación, el caótico y permisivo crecimiento del número de universidades privadas, el sub-financiamiento, la débil actividad en el campo de la investigación, etc., están fortaleciendo una tendencia de precarización sumamente grave en la esfera universitaria.
Por otra parte, no es posible dejar de reconocer la existencia de innovaciones y esfuerzos positivos en el sentido de una modernización de la educación universitaria. Sin embargo, tales iniciativas son en su mayoría producto de esfuerzos puntuales o resultados de programas de cooperación internacional que no hacen a la dinámica propia de la vida universitaria paraguaya actual.
Frente a tan crítica coyuntura, resalta la casi inexistente voluntad de cambio que permee los estamentos directivos del principal centro universitario del país, cuya reforma depende en gran medida la nueva estructuración del sistema universitario paraguayo. Con la excepción de las esporádicas y a veces convulsivas presiones de los movimientos estudiantiles universitarios y aislados requerimientos de cambios promovidos desde el cuerpo docente, el establishment universitario ha optado por la pasividad. Todo pareciera indicar que la única preocupación de quienes la vienen dirigiendo es la de asegurar la auto-reproducción del sistema tradicional.
La reforma educativa es un hecho, con los efectos y limitaciones ocasionados por carencias que fueron previsibles en su momento, sin embargo, a pesar de los inconvenientes, en especial en el campo docente, los logros alcanzados justifican suficientemente la decisión que se asumió de poner en ejecución el plan, en el marco de muy serias restricciones que se dieron en su inicio.

Un criterio similar se aplica a la pendiente reforma de la Educación superior, cuyo notorio atraso se contrapone a las abrumadoras y crecientes necesidades que el desarrollo del país impone a la educación superior.


Consideraciones Generales

Los reclamos sobre la necesidad de una profunda reforma de la educación superior universitarias provienen del ámbito propiamente universitario y de la sociedad en gral. En el primero, las iniciativas y presiones se han originado primordialmente en los diferentes escenarios estudiantiles universitarios y, excepcionalmente, en algunos claustros de docentes. En la esfera extra universitaria, la atención sobre la necesidad de una reforma universitaria se ha dado en ciertos círculos intelectuales, algunas corporaciones profesionales (Círculo de Médicos, Ingenieros, etc.) y esporádicamente en la prensa. En la esfera política, contrariamente a lo que podría haberse esperado, la atención sobre la crisis universitaria ha sido circunstancial y comúnmente se ha manifestado en los momentos de enfrentamientos y conflictos que recurrentemente han desencadenados los movimientos estudiantiles o, en el caso del Parlamento, en ocasiones de considerarse el presupuesto general de la nación.

A pesar de los escasos avances realizados en el proceso de transformación, en diversos sectores involucrados con la educación superior universitaria, se mantiene el interés y la voluntad de lograr su reforma. Tal actitud no siempre esta acompañada por una comprensión clara de qué es lo que se desea reformar, por qué y para qué. Sin criterios claros sobre estas cuestiones, cualquier esfuerzo que se realice podría carecer de efectos realmente significativos, carecer de viabilidad y disponer de un margen muy estrecho de sustentabilidad.


Naturaleza y Alcance de la Crisis Universitaria.
El panorama Latinoamericano

En América Latina "la universidad está asediada", haciéndose eco de la magnitud de las críticas suscitadas por su deficiente desempeño, escasos resultados y la lentitud para adecuarse a los acelerados cambios que se vienen dando en el campo del conocimiento científico y tecnológico.
Gran parte de las críticas apuntan hacia dos órdenes de cuestiones: 1) la descalificación de las orientaciones, organización y prácticas que aún mantienen las universidades, y que ya de poco sirven en las condiciones actuales en las que se desenvuelven; 2) el rezago de la universidad con relación a los avances que el conocimiento humano ha adquirido en las últimas décadas. Los niveles de cuestionamiento varían según los países y las universidades, teniendo en cuenta que en ciertos casos los procesos de reforma se iniciaron más tempranamente (Méjico, Colombia, Costa Rica, Chile y Brasil), fueron más intensivas en extensión y profundidad y los mismos países en las que la experimentaron se han caracterizado por contar con un grado de desarrollo muy superior al de los otros países que integran la Región, entre los que se incluye Paraguay.

Paraguay

Una variedad de factores determinaron que la Universidad paraguaya presente en la actualidad un margen de desactualización tan pronunciada con relación a otras universidades de la región. Algunos de los problemas corresponden al ámbito exterior a la universidad, son de carácter estructural y tienen lejanas raíces históricas. En ese orden, cabe mencionar el contexto eminentemente agrario prevaleciente en el país y que mantuvo, hasta muy cerca del fin del siglo XX, a las tres cuartas partes de la población localizadas en zonas rurales. Otro elemento decisivo está dado por el largo ciclo de la dictadura que imperó en el país y que sometió a la universidad a una ininterrumpida subordinación a intereses políticos-partidarios. Tanto del gobierno como de los grupos políticos dominantes. El hecho es que los regímenes autoritarios invariablemente visualizaron a la universidad como un escenario de permanente conflicto y, en muchos momentos como focos peligrosos de subversión. En consecuencia, se la mantuvo sometida al poder político y, por lo tanto, aislada y con escasas posibilidades para articularse funcionalmente a la sociedad nacional y, menos aún, a los centros académicos más innovadores del exterior.

En el interior del sistema universitario, las críticas a la universidad tradicional cubren una amplia gama de cuestiones: contenidos y métodos de enseñanza, organización, sistema de gobierno, relación con el Estado, currículo, formación de la docencia, pérdida de pertinencia, etc. Es factible agrupar esta gama de cuestionamientos en torno a grandes ejes que configuraban la definición tradicional de la misión universidad. Es decir, la formación profesional (enseñanza), la investigación, la función social y la extensión universitaria. Sin embargo, es evidente que la crisis actual requiere mucho más que el mejoramiento de estas funciones o su mera actualización. El problema radica en que el mismo sentido de estas actividades y la amplitud de su ejecución exigen un vasto esfuerzo de reconstrucción conceptual de la institución universitaria, así como el carácter y contenido de sus funciones.

El análisis del funcionamiento de la universidad tradicional, que además de su retraso conlleva pesados lastres de crónicos limitaciones e insuficiencias, permite encuadrar el horizonte de cambio en el marco histórico en cual deberá promoverse el proceso de su transformación. Un primer encuadre de especial relevancia está dado por tres importantes procesos:
1.- La ininterrumpida tendencia de masificación de la educación paraguaya en general, incluida la universidad; otro, la transición democrática, que cambio radicalmente el escenario institucional que prevaleció durante el largo periodo dictatorial y que condiciono férreamente el desenvolvimiento educativo y, en tercer término, el programa de reforma, que ya cubre tanto la Educación escolar Básica como la Enseñanza Media.


La masificación

A diferencia del acelerado ritmo de crecimiento del sistema universitario en la región, el caso paraguayo representa una excepción en cuanto a su dinámica de expansión. Hasta comienzos de la década de los noventa, el sistema universitario se caracterizó por su lentitud, lo que se reflejó en el nivel de la matrícula, cantidad de docentes y números de universidades.

Desde su fundación, a fines del siglo XIX, hasta mediados del siglo XX, la educación superior universitaria estaba reducida a una única universidad, recién en 1960 el régimen consiente se produjo la apertura de otra universidad, de carácter privado y auspiciada por la Iglesia Católica.

Si bien ya en las décadas de los sesenta y los setenta pudieron percibirse los primeros indicios de lo que posteriormente conformarían una dinámica de masivo crecimiento, es recién a partir de la década de los noventa cuando se produjo el salto cuantitativo. Entre 1990 y el 2000 se crearon quince universidades y la matrícula aumentó de 25.989 a 59.836 (junio 2002).

Los efectos de esta explosiva ampliación del sistema de educación superior fueron múltiples y muy visibles. Por un lado, se quebró la hegemonía que mantenía históricamente la Universidad Nacional como efecto directo de un sostenido crecimiento del sector universitario de gestión privada, tanto en términos de matrícula como de la cantidad de instituciones. En segundo lugar, la expansión permitió una acelerada diferenciación de 3 carreras, en especial en las ramas jurídicas, administrativas e informática. En tercer término, el crecimiento institucional facilitó el acceso de sectores que al insertarse en el sector privado evitaban el obstáculo impuesto por la principal universidad pública a través del sistema de examen de ingreso. Como es sabido, tal medida fue la primera valla de contención que impuso la Universidad Nacional cuando comenzó a intensificarse la masificación hacia la década de los cincuenta.

El impacto de la transición democrática.


Con la instauración de los derechos fundamentales de los ciudadanos, en 1989, que conllevo al reconocimiento de la educación como el principal instrumento de consolidación de la democracia.

Tal convicción, como es sabido fue la base de la sustentación del proceso de reforma educativa, que cobró un gran impulso y en poco tiempo se constituyo en la principal tarea del gobierno en el campo político social.

La reforma educativa.

Este clima, marcadamente favorable a la educación, dio un singular impulso al objetivo de encarar una amplia reforma del sistema educativo. Con inusitada celeridad, tal propósito fue concretándose en razón de la convergencia de una serie de importantes hechos. Por una parte, la ya mencionada voluntad colectiva de encarar el proceso de reforma educativa; otra, la acertada medida de contar con la estrecha colaboración de la Universidad de Harvard para la elaboración de un diagnóstico y el correspondiente plan estratégico para orientar la reforma; en tercer lugar, la oportuna cooperación de varias agencias de cooperación internacional es que, a más del apoyo financiero, dieron igualmente su asistencia en el plano técnico; y en cuarto lugar, la oportuna creación del entonces Consejo Asesor de la Reforma Educativa (CARE) (en la actualidad Consejo Nacional de Educación y Cultura) que, a más de facilitar la continuidad del proceso de la reforma, cooperó activa y eficazmente en el campo técnico e institucional.
La reforma educativa ha logrado un rediseño de fondo de la educación básica cuya primera cohorte, ya formada en los nueve grados que conforman en la actualidad este ciclo, ingresó en el presente año a la educación media. De igual forma, con estos alumnos arrancó el nuevo plan de este segundo ciclo, denominado la reforma joven sobre la base del nuevo currículum puesto en vigencia. (Implementación experimental 2002-2004)

La crisis de la universidad tradicional

En América Latina, el papel y la evolución de la educación universitaria cuenta con una larga trayectoria debido a su estrecha relación con el desenvolvimiento de las sociedades nacionales. En ese orden, tema como la participación de los estudiantes en el gobierno universitario, la estructura académica, el currículum, los conflictos generados por los movimientos estudiantiles, la autonomía universitaria, la calidad de la educación, la intromisión de la política, etc., aparecieron en diferentes contextos sociales, políticos e ideológicos, configurando situaciones muy diferenciadas, tanto en términos de la magnitud de la crisis como de los resultados. En esencia, tales problemas surgieron como consecuencia del desbalance que fue creándose entre las necesidades y exigencias de la sociedad, las que fueron generándose en el mismo interior del sistema educativo con el avance de la reforma educativa y las respuestas provenientes de la universidad. En cada tiempo y circunstancia, el centro de interés -y, consiguientemente, de los conflictos y opciones- en la medida que no fueron resueltos se reiteraron cíclicamente. Lo que distingue a una u otra coyuntura es la particular salida que se le ha podido dar a la crisis en cada caso.
En consecuencia, el análisis que sigue se centra en el largo período de crisis que viene soportando la universidad paraguaya, afectada por procesos estructurales de alcance más general y también por factores propios del contexto histórico nacional. En ese orden, la visualización y seguimiento de la situación se plantean a través de la observación de lo que ha pasado en cada una de las funcionales que han servido de sustentación y guía a la universidad tradicional.

La formación profesional (docencia-enseñanza)

Esta función, consiste en la preparación de personas que irán a ocupar diversas posiciones sociales y económicas en la sociedad, cumple el papel de asegurar la reproducción del sistema social. En esencia, es una tarea de docencia.
La crítica que hoy recae sobre la calidad de la formación profesional, casi única tarea que cumple un apreciable número de universidades latinoamericanas, y en la que esta incluida la paraguaya, no es benigna. Si bien en Paraguay no existen estudios que hayan tratado de ofrecer evidencias más sistemáticas y empíricas sobre la cuestión, son pocos los que dudan sobre el bajo nivel de calidad de la enseñanza impartida en las diferentes carreras y, por consiguiente, de la escasa competencia profesional de los egresados universitarios. Los movimientos estudiantiles universitarios mantienen esta objeción sobre el desempeño de la universidad como un punto central de sus reivindicaciones "La Universidad enseña poco", sostiene. Igual criterio se constata en las asociaciones profesionales, donde se reitera el mismo tipo de quejas. Por supuesto, el grado de insatisfacción varía según las carreras y, últimamente, según el tipo de universidades, lo que revela, por un lado la creciente heterogenización de la educación superior.

Las causas a las que se atribuye la baja calidad que, por lo común, predomina en una gran mayoría de las carreras, son muy variadas y dependen de una multiplicidad de factores. En muchos casos, el énfasis sobre uno u otro factor depende de quién es el que emite una opinión sobre la cuestión.

Para muchos docentes y autoridades universitarias, el principal determinante es la baja preparación que los egresados de la enseñanza media traen al ingresar a la educación superior. Tal situación, alegan, se torna difícil de corregir y debilita las posibilidades de mejoramiento de la calidad de la educación universitaria.

La masificación ha restringido sustantivamente la capacidad del docente para desarrollar adecuadamente su tarea. Asimismo, existe un amplio consenso en destacar que las restricciones anotadas se agravan con la exigua remuneración que reciben los docentes.


Desde la perspectiva estudiantil, se pone en evidencia la otra cara del problema por cuanto insisten sobre tres aspectos, todos relacionados con los docentes: primero, la insuficiente preparación de una gran parte de quienes integran el plantel de profesores; segundo, la poca dedicación a la cátedra y finalmente, serias limitaciones en la preparación pedagógica de muchos docentes.

Una preocupación muy generalizada, tanto entre docentes como entre egresados y profesionales, es el debilitamiento de las exigencias académicas a las que responder los estudiantes. La opinión generalizada es que la masificación, a la que algunos agregan el trabajo estudiantil, ha contribuido a generar una presión por parte de los estudiantes para reducir al máximo los requerimientos académicos, tales como el porcentaje de asistencia a clase, trabajos prácticos, asistencia a seminarios, etc., lo que ha afectado negativamente los estándares de calidad de la enseñanza universitaria. Tal disposición, más acentuada en las carreras no técnicas, y que en una proporción significativa son nocturnas, hace suponer que, paradójicamente, los estudiantes podrían constituirse en uno de los serios obstáculos para adoptar ciertas medidas que corrijan las prácticas antes anotadas y que son imprescindibles para mejorar la calidad de la educación universitaria.

A más de una década de iniciado el proceso de expansión de las universidades privadas, y que en la actualidad representan alrededor de un 60% de la matrícula correspondiente a la educación superior, el tema de la calidad no ofrece una perspectiva más alentadora que la existente en la esfera pública. Sumida en una lógica de mercado, y en ausencia de una normativa adecuada para garantizar reglas equitativas de funcionamiento, la extremada dependencia de los ingresos provenientes del cobro de matrícula y otros aranceles introduce un factor de muy alta vulnerabilidad en este sector de la educación superior universitaria. Tal problema se evidencia cada vez más con mayor nitidez en un momento de aguda crisis, como la que está experimentando el país en la actualidad.
La investigación científica.

La investigación constituye "El único procedimiento racional para generar procesos de innovación en el conocimiento" .

Considerada uno de los objetivos primordiales de la educación superior, prácticamente no ha formado parte de las actividades académicas de la universidad paraguaya. Tal panorama resulta bastante comprensible si se consideran los hechos fuertemente entrelazados: por una parte, el escaso margen de producción científica (investigaciones, producción de conocimientos, libros editados, participación institucional en el debate sobre problemas nacionales, etc.)y por otra, el monto y la composición del presupuesto. Ambos aspectos permiten explicar la debilidad que muestra la educación superior en un área de crucial importancia per se y para un eficiente desempeño de la docencia.

El análisis del monto de recursos que le adjudica el presupuesto a las instituciones que deberían tener a su cargo las actividades de investigación, como serían las universidades, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, el Instituto de Reproducción Humana, además de algunos ministerios con alguna tradición investigativa mínima (Agricultura, Educación, Salud), permite constatar el extremo grado de precariedad en que se desenvuelven las escasas iniciativas que se realizan en el campo de la investigación. En la mayoría de los casos, prácticamente no disponen de apoyo financiero.

El problema no solo radica en lo mencionado anteriormente. Tampoco existe un marco institucional que permita una acción coordinada y complementaria. Las pocas investigaciones que se llevan a cabo se realizan aisladamente y no responden a una política que apunte a objetivos de alcance más nacional. En tal contexto, se dan pocas posibilidades de acumulación e, incluso, el conocimiento de tales estudios se dificulta debido a la carencia de un sistema compartido de comunicación y divulgación del material científico.
La precariedad de recursos, el desorden institucional y la carencia de una capacidad científica nacional explicaría por qué ciertas iniciativas excepcionales que se dieron en el pasado no consiguieron institucionalizarse.


La función social

En la universidad tradicional, los estudios universitarios han constituido uno de los instrumentos fundamentales para mantener la posición de estatus, ejercer posiciones de liderazgo social y acceder a los puestos de trabajo. El modelo elitista de este tipo de universidad permitía una oferta limitada de titulados que se acondicionaba sin muchos problemas a la oferta del mercado laboral. Obtener un título universitario implicaba, antes que nada, un fortalecimiento o legitimación de la posición social.

En la medida, en que fue aumentando por estudios superiores, el desbalance entre el contingente que egresaba de la educación universitaria y la oferta de mercado de trabajo fue ampliándose aceleradamente. Conforme fue acentuándose esta tendencia de desajuste, el sentido de la relación entre la dinámica universitaria y las demandas sociales fue mermando el grado de pertinencia de la enseñanza superior universitaria. Como era de esperar, la masificación contribuyo a acelerar el desajuste y a insertar en el escenario universitario uno de los problemas más álgidos de la crisis que afecta a la educación superior.

Un efecto colateral al indicado fue el credencialismo, entendido como tal la necesidad de contar con un título, independientemente de su valor como indicador de un determinado grado de competencia. La disputo en el mercado laboral por el acceso a una ocupación se mediatiza por la tenencia de un título universitario, lo que, a su vez, induce a un crecimiento distorsionado de la oferta.

Finalmente, otro efecto negativo de la masificación universitaria, no desliga de la situación antes descripta, es la devaluación educativa. Esto es, la pérdida del valor que experimenta los grados adquiridos a causa del desfasaje entre oferta y demanda de educación superior, el debilitamiento de la calidad de la educación recibida, factores que incidieron fuertemente en consolidar la práctica del clientísmo.

La extensión universitaria

En su sentido originario, el concepto de extensión respondió al propósito de abrir o transmitir a la sociedad el acervo cultural y de conocimientos de la universidad. En su origen, uno de los fundamentos de esta idea fue quebrar el elitismo de la universidad tradicional. De lo que se trataba era de dejar fluir las corrientes del saber y la cultura hacia sectores excluidos de la sociedad. De hecho, un planteamiento de esta naturaleza en un estadio de desarrollote los países en el que la universidad monopolizaba tanto el conocimiento como otras manifestaciones culturales, era de una enorme significación, sobre todo por su sentido de equidad. Sin embargo, la contribución de la universidad en este campo se ha caracterizado por su intermitencia y, sobre todo, por su exigua trascendencia.
En el caso de Paraguay, que ha tenido autoritarismo como un serio lastre por más de medio siglo, la extensión subsistió más bien como una formulación de deseos, expresados en las sucesivas leyes universitarias promulgadas, pero con pocas manifestaciones en la práctica.


La realidad actual ofrece un panorama muy distinto al que ha constituido históricamente el escenario de la universidad tradicional. Un factor relevante que marca esta diferencia es que en la sociedad contemporánea la universidad ya no constituye el único actor que concentra los conocimientos, los avance de las ciencias y la reflexión intelectual. Numerosos centros compiten con ella, responsabilizándose de las funciones que por un largo ciclo histórico fueron de su exclusivo patrimonio. Hoy día, una gran parte de los más relevantes aportes de la investigación científica son prodigados por las empresas privadas y, en lo que a cultura popular se refiere, macro-empresas productoras que controlan el campo artístico y cultural saturan la sociedad con los más variados bienes culturales. Investigadores y analistas de la educación superior hablan de una nueva forma de producción de conocimiento que se caracteriza por su flexibilidad, por no concentrarse en la universidad, por la transdiciplinariedad y el trabajo de equipo (Modelo Innovador). Esta nueva forma se contrasta con el Modelo Tradicional, donde la generación de conocimientos todavía se concentra en disciplinas individuales y en el marco institucional de los centros de educación superior.
No es menos significativo el cambio que se viene produciendo en la universidad paraguaya con relación al papel relevante que desempeño la universidad tradicional en la formación de líderes, el tratamiento de los grandes temas nacionales y el de servir como escenario de formación y acción de la inteligencia nacional. Lo que se observa es que tal atributo, por diferentes razones contextuales, entre ellas la intolerancia del autoritarismo hacia la actividad del pensamiento, prácticamente ha desaparecido del escenario universitario, con muy escasa excepciones. En cambio, lo que aparece cada vez con mayor nitidez y legitimación es el sesgo que se advierte en el surgimiento de un enfoque de carácter marcadamente tecnocrático y que se sustenta en la idea de la relevancia de ubicar a la educación superior como instrumento central de la modernización del sistema productivo. Sin embargo, los riesgos de un cambio de naturaleza, a nombre de un proceso de modernización, son visibles y no son pocos los que reclaman la necesidad de no permitir la extinción de una de las cualidades más positivas que tuvo la universidad tradicional.
En tanto que no desaparezca la capacidad creativa y la responsabilidad social que constituyen la razón de ser de la Universidad, la idea de extenderse hacia la sociedad, de transferir lo que ha recibido como legado del pasado o de lo que ha producido por su propia capacidad de innovación, no puede ser considerada como una misión obsoleta o desfasada. Sin embargo, lo que carece ya de vigencia es la forma en que fue concebida y tratada de aplicar por la universidad tradicional. Temas como la Paz, la Multicurlturalidad, la Igualdad de Género, la vigencia de los Derechos Humanos fundamentales, la preservación del Medio Ambiente, la Protección de la Infancia y la niñez son, entre otros aspectos humanos, valores sobre cuya imposición y vigencia, la universidad actual debe asumir un compromiso directo e indeclinable.



Fundamentos para la elaboración de una estrategia de transformación de la Educación Superior

Un punto de partida insoslayable es el de reconocer que la Educación Superior Universitaria carece de ciertas condiciones que se dieron en los primeros dos niveles del sistema educativo. Tales factores fueron de carácter interno, mientras que otros tuvieron su origen en el contexto exterior. El escenario de la Educación Superior presenta diferencias significativas y, por lo tanto, limitaciones y obstáculos a los que cabe atribuir un carácter de mayor especifidad.

El primero, el fuerte arraigo con que ha subsistido a trabes del tiempo el principio de autonomía universitaria. La misma ha sido visualizada como la separación absoluta que debe mediar entre la universidad y el Estado como la máxima garantía de su normal desempeña académico e institucional. Por lo demás, este aislamiento reconoce un solo plano de excepción: la responsabilidad del Estado de proveer a la universidad pública de los recursos necesarios para su funcionamiento.

Segundo, la resistencia en aceptar cualquier grado de injerencia del Ministerio de Educación y Cultura, con el argumento de que tal vínculo representa una amenaza directa de intromisión, principalmente político-partidaria, en el ámbito universitario.

Estos patrones ideológicos, profundamente arraigados en la universidad tradicional, requieren de una cuidadosa y decidida revisión dado que, de mantenerse en sus términos habituales, poco es lo que podría adelantarse en el sentido de configurar nuevas formas de relación entre institución universitaria y el Estado.

En lo que sigue, se enumeran un conjunto de principios que son considerados fundamentales para generar, además, un paradigma compartido de la universidad que necesita la sociedad paraguaya en este tramo de su historia, y además que permita contribuir al surgimiento y consolidación de una fuerza de cambio capaz de romper la rígida estructura en la que aun se sustenta la universidad tradicional.

1.- Integralidad de la reforma.

La crisis de la universidad tradicional envuelve la totalidad de sus dimensiones tanto en el orden organizativo como académico, curricular y financiero. Por consiguiente, el proceso de su transformación exige una estrategia de acción global que incida sobre su estructura y funcionamiento como una totalidad. El gran desafío es, por consiguiente, estructurar y poner en marcha una política integral de reforma de la educación superior y no simplemente un cambio de la ley de universidades.

2.- Prioridad de la reforma de la educación publica

La reforma de la universidad pública, aun centrada y representada por la Universidad Nacional de Asunción, debe ser considerada como primera prioridad. Son varias las razones que avalan este criterio.
Por una parte, y aun cuando en la actualidad están en funcionamiento otras universidades públicas, institucionalmente el peso todavía dominante de su oferta curricular, su cobertura de matrícula y su tradición histórica la ubican en una posición de alta significación e incidencia en todo proceso de reforma del sistema universitario. Por otra, no debe omitirse el hecho de que es en esta universidad donde radica la mayor resistencia al cambio, lo que afecta al sistema universitario en su totalidad. En otro término, no existe posibilidad de una efectiva reforma de la educación superior universitaria sin una previa transformación de la Universidad Nacional de Asunción.

3.- El Sistema Educativo nacional como referente fundamental

El reconocimiento de que el nivel terciario, sea el universitario como el no universitario, es parte integral del sistema educativo nacional es el principal fundamento de la reforma del sistema universitario. Este principio, avalado por la Constitución Nacional y por la Ley General de Educación, marca el sentido de integridad que debe caracterizar al conjunto del sistema educativo. A la vez, es lo que permite que la educación - considerada como una totalidad- además de brindar la oportunidad a cada ciudadano de contar con la oportunidad de lograr las competencias para desarrollar plenamente su vida, se inserte positivamente en el esfuerzo de un desarrollo humanizado de la sociedad.

4.- La relacion universidad, estado y sociedad

Las transformaciones ocurridas en el mundo del conocimiento, la revolución científica y tecnológica, la globalización y la excepcional expansión de los medios masivos de comunicación han generado un contexto marcadamente diferente al que rodeo a la universidad tradicional. Es la razón por la que cualquier reforma de la educación superior que se emprenda va a requerir una reformulación de las relaciones entre la universidad y el Estado. Es decir, exigirá definir cual deberá ser el papel que le corresponderá desempeñar al Estado en cuanto a funcionamiento del sistema educativo terciario. De igual manera, a la Universidad en concordancia con el Estado, le cabe la responsabilidad de acordar la naturaleza y alcance que en la actualidad deberá darse a la autonomía universitaria. Igual exigencia se plantea con relación a la sociedad, y, en este plano, la función que en este nuevo escenario le corresponderá al mercado.

5.- Calidad

El mejoramiento de la calidad de la educación superior constituye el principal desafío de la universidad paraguaya. Ello supone no solamente la tarea de superar el rezago organizativo e institucional, claramente visible cualquiera sea el parámetro de comparación que se adopte, sino, además, la de incorporar nuevas dimensiones del conocimiento humano que ya forma parte del acervo de la cultura contemporánea.
Desde una perspectiva más global, el mejoramiento de la calidad de la educación superior supone, además de un gran esfuerzo de actualización curricular y diversificación, la incorporación de nuevas tecnologías de enseñanza y organización académica.

6.- Pertinencia

El concepto de la pertinencia social de la universidad ocupa uno de los lugares centrales en la tarea de reformar la educación superior universitaria.
La pertinencia se entiende como "el papel desempeñado por la enseñanza superior como sistema, y por cada una de sus instituciones con respecto a la sociedad, y también desde el punto de vista de lo que la sociedad espera de la educación superior" . La pertinencia debe, pues, abarcar cuestiones como la democratización del acceso y mayores oportunidades de participación en la educación superior durante distintas fases de la vida, los vínculos con el mundo del trabajo y las responsabilidades de la educación superior con respecto al sistema educativo conjunto. Completando el alcance del concepto, la pertinencia tiene igualmente relación con "la participación de la comunidad de la educación superior en la búsqueda de soluciones a problemas humanos apremiantes como la demografía, los derechos humanos, el afianzamiento de la paz, el pluralismo y la equidad social, por citar algunas de las principales "preocupaciones de la sociedad contemporánea. Como resultado claro, el concepto de pertinencia debe ser encarado en estrecha relación entre universidad, estado y sociedad, y la tradicional función de la extensión universitaria.

7.-Equidad

En la esfera educativa, el tema de la equidad parte de una interrogante esencial: ¿Cómo inciden las políticas educativas sobre la equidad?. Un primer punto de importancia es el reconocimiento de dos escenarios diferentes que inciden sobre la equidad: uno, de orden interior al sistema educativo y que tiene que ver con el acceso (la educación para todos), las condiciones para el mantenimiento en el sistema educativo, participación de una educación de calidad, etc. ;Otro, que corresponde al entorno del sistema educativo y donde intervienen factores que restringen, de una u otra manera, la participación de la población en este nivel educativo, sea por razones económicas, raciales o lingüísticas, etc. De acuerdo a estas consideraciones, es interesante resaltar que entre una y otra esfera se producen interacción que afecta las condiciones de equidad. En otros términos, la misma sociedad influye sobre el sistema educativo, generando situaciones de inequidad y, a su vez, el sistema educativo puede funcionar en un sentido que no hace sino afianzar el cuadro de desigualdad que prevalece en la sociedad. En tal caso, la educación estaría favoreciendo la simple reproducción de las estructuras in equitativas de la sociedad. Este es precisamente el papel que ha venido cumpliendo históricamente la educación universitaria paraguaya, que ha mantenido un perfil marcadamente elitista.
La acelerada expansión de la matrícula terciaria, universitaria y no universitaria, durante el último cuarto de siglo, parecería confirmar la existencia de un proceso de democratización de la educación superior. Tal sería el caso si quienes están accediendo a los institutos terciarios y a las universidades estuvieran recibiendo una educación de similar calidad. Hoy día se tiene espectro de instituciones universitarias en uno de cuyos extremos se ubican unas pocas que garantizan un nivel académico relativamente aceptable o de cierto grado de excelencia y, en el extremo opuesto, un numeroso grupo caracterizado por una precariedad académica que nada tiene que ver con lo que tendría que representar esta categoría de institución educativa.
La transformación hacia una universidad más equitativa pasa tanto por las normas jurídicos-legales como por las políticas de desarrollo institucional de las universidades.

8.- La Educación Superior como sistema

La comprensión de la naturaleza interna de la institución universitaria representa un punto de partida fundamental para la reformulación de la política dirigida a dicho sector del sistema educativo, pero esto no debe excluir el entendimiento del papel que desempeña el sistema como totalidad.
Esta perspectiva sistemática abre dos líneas de intervención que determina el grado de pertinencia de la educación superior. Por una parte, la forma que un sistema de educación superior, caracterizada por su segmentación, como es el caso paraguayo, incide en cuanto al grado de diferenciación de la oferta educativa. En otros términos, en qué medida un sistema altamente heterogéneo en cuantos a sus niveles de calidad reduce su capacidad de contribuir a la equidad de acceso de la demanda, y más bien agudiza las condiciones de desigualdad social.

No es menos relevante la importancia que reviste para la reforma universitaria definir lo que se pretende alcanzar del sistema universitario, tanto en el marco del sistema educativo total, así como en relación a las metas de transformación y desarrollo del país. A esta exigencia responde la formulación de un proyecto educativo nacional, del cual no puede quedar excluida la educación superior universitaria.

9.- Pedagogía del cambio

El sentido de la pedagogía universitaria es el del cambio. Además de los argumentos conceptuales que avalan esta orientación pedagógica, las condiciones del entorno social y cultural imponen el afianzamiento de un esfuerzo firme y sostenido de innovación. El grave atraso institucional ubica a la universidad paraguaya entre aquellas que comparten los niveles más bajos de calidad académica. Carente de una tradición crítica, y funcionando por largas décadas en un contexto autoritario que le impuso serias limitaciones, la perspectiva de generar procesos y posibilidades de cambio para encarar su transformación no fue precisamente una opción viable para el sistema universitario paraguayo.
El predominio de una cultura conservadora y de condiciones disuasivas para el análisis, el debate y la emisión de juicios libres y críticos impregnaron profundamente la pedagogía universitaria. Aunque menos visible en el ámbito de las disciplinas científicas, en las de carácter humanístico el efecto de las múltiples formas de censura ha sido distorsionante e inmovilizador. En esta constatación muestra la escasa incidencia que ha tenido el principio de autonomía proclamado por las sucesivas leyes universitarias que tuvieron vigencia en el país. A la vez, permite constatar que la libertad académica, para que se constituya en un impulso creativo e innovador, requiere de una política que avance más allá de la mera enunciación en los estatutos o la legislación. La política de transformación de la educación superior debe brindar la mayor atención a este punto, más aún considerando el exiguo margen de aportes que hasta ahora ha evidenciado el sistema universitario. Una superficial comparación con otros grupos e instituciones que operan en el marco de la sociedad civil revela la mayor eficiencia de estas organizaciones, en particular en el campo de los estudios sociales.

10.- Viabilidad

La urgencia de formular una propuesta de transformación de la educación superior en el Paraguay radica en la necesidad de sustraerla del estancamiento en que se encuentra y del reconocimiento del papel fundamental que le corresponde en la formación a nivel superior, la dinamización de la economía del país y el logro de condiciones sociales más equitativas, por citar solo algunas de sus responsabilidades. El principal cuidado que deberá tenerse en esta tarea de esbozar un plan que ofrezca las mínimas seguridades de viabilidad y de una ejecución que permita la posibilidad de contar sin una capacidad de evaluación de su desarrollo y las condiciones que permitan abrir posibilidades de rectificación de su estrategia y programas, conforme lo exija la realidad.

11.- Participación y consenso

La formulación de una propuesta de reforma de la educación superior requiere de una amplia participación de la comunidad académica y de los diversos sectores involucrados con la cuestión educativa y el desarrollo nacional. Su fuerza y principal sustento deben descansar, a mas de la pertinencia de los objetivos y la excelencia del plan de reforma, en el mayor margen de consenso que se logre obtener tanto a nivel publico como privado.
Reconociendo la importancia del aporte de los núcleos de especialistas y de los administradores educativos que operan a este nivel, la viabilidad de la reforma depende, dado su grado de complejidad y de la magnitud de los cambios, de la comprensión y el sentido de pertenencia que suscita tanto en la dirigencia nacional como en la ciudadanía en general. La diferencia de la reforma de la educación superior con relación a la de la educación básica y media, es que esta implica cambios institucionales, económicos y políticos que afectan otras esferas, además de la que corresponden estrictamente al campo educativo. Una iniciativa que pudiera contribuir positivamente a facilitar el plan de la reforma es la de impulsar un pacto educativo que comprometa a la dirigencia política nacional a respetar y apoyar la propuesta de transformación legitima y participativamente consensuada.

12.- Heterogeneidad de la demanda

La nueva universidad no puede desentenderse de un fenómeno cuyo inicio ha sido el incremento de la participación de la población joven en la educación superior. Es conocido que desde los anos sesenta, el incremento de la matricula se constituyo en uno de los procesos que llevaría a modificar profundamente la dinámica universitaria. Pero, además, varios estudios realizados entre las décadas de los sesenta y setenta, mostraron que tal expansión se dio, fundamentalmente, a partir de la incorporación de jóvenes provenientes de los estratos medios y altos. Lo que pudo constatarse es que lo que se dio fue, además de ampliarse las oportunidades para los hijos provenientes de familias de estratos alto y medio, una masiva incorporación de las mujeres en el sistema educativo superior. Tanto es así que a mediados de los anos setenta, en un conjunto de países - incluido el Paraguay - la mitad de la matricula universitaria estaba constituida por mujeres.

Todo indica que sé esta en presencia de una segunda ola que se acerca a la educación superior desde los estratos más populares. Esta situación, además de la segmentación del sistema educativo medio, plantea el problema de un mayor grado de heterogenizacion de las cohortes que iran ingresando en el nivel terciario universitario. La universidad no deberá desentenderse de una realidad que impone una diferencia en el punto de inicio de quienes comienzas sus estudios universitarios y que, por proceder de centros educativos medios de inferior calidad, ven disminuidas sus chances de permanecer en el sistema, o aspirar a una educación de mayor calidad.


" Panorama de una institución decadente " La universidad fragmentada - Fernando Tellechea Yampey (Filósofo)

La universidad debe promover el pensamiento critico acerca de los contenidos del saber. Pero en este contexto es la investigación científica básica la que fomenta la racionalidad critica y la creatividad.
La investigación no debe ser solo un termino comodín con sentido burdamente pragmático e inexistente en la realidad, sino una practica ineludible y exigencia en la universidad, en primer lugar para los docentes y luego para los alumnos. Nuestras universidades no cuentan con laboratorios de investigación. En ellas no existe la carrera de investigador.

Ortega y Gasset refiriéndose a la crisis universitaria en su tiempo (1930), expresaban ciertas ideas, aplicables hoy a nuestras universidades: Una institución en que se finge dar y exigir lo que no se puede exigir ni dar, es una institución falsa y desmoralizadora. Sin embargo, este principio de la ficción inspira todos los planes y la estructura de la actual universidad.

La deformación de la Educación Superior

Cada día se hacen más evidentes los nefastos resultados que sobre nuestra juventud proyectan los vicios de un "sistema" que adolece de toda vertebración en cuanto se refiere a sus metas y objetivos, cuyos niveles y funciones se superponen o mezclan y donde nada parece obedecer a un diseño coherente ni planificado, sino ser producto de la improvisación política, la complacencia y la anarquía. Como si no bastara, a lo mencionado se añade otro fenómeno que acentúa el pauperismo educativo: avistando el prometedor mercado que ofrece la limitada oferta estatal para cubrir la demanda de plazas estudiantiles en los establecimientos académicos, una legión de universidades privadas pululan, sin mayor control acerca de la calidad de la enseñanza que imparten. Lo que más asombra es la pasmosa liberalidad con que estas universidades se expanden, en el marco del automático reconocimiento estatal. Si bien no podemos atribuirle toda la culpa al estado, el sector oficialista, ha contribuido irracionalmente en incrementarlo. En cada campana electoral los candidatos ofrecen, como atrayentes propuestas, la improvisada creación de institutos de educación superior, apertura de filiales de la universidad en las distintas regiones que visitan. Sin analizar si existen o no las condiciones adecuadas para ello, ni saber si se cuenta con profesores idóneos para cubrir las plazas, o si se contara con recursos económicos suficientes para mantenerlos, lanzan improvisadamente sus bellas promesas, que luego se ven obligados a cumplir, con los resultados caóticos concomitantes.

No podemos olvidar otros epifenómenos que han nacido al lado de las universidades: los institutos universitarios politécnicos, los institutos de formación pedagógica, etc. Son instituciones sucedáneas de nuestras tradicionales universidades, cuya creación ha obedecido, muchas veces, al propósito de descongestionar el crecimiento de la matricula estudiantil en aquellas ofreciendo, a los jóvenes y no tan jóvenes, la apetecida oportunidad de un titulo universitario, lo que obedece a la legitima aspiración de obtener un instrumento de trabajo y mejor ubicación a escala social.

Hoy la pedagogía y la didáctica se conciben en nuestras universidades como panaceas universales para resolver los problemas de la educación.

Hasta el momento, si no se clarifican ciertos criterios seguiremos mas bien inmersos en una universidad que va castrando el saber en aras de un didactismo hueco, sin contenido cognitivo. Las Ciencias de la Educación son, en algunas universidades, un buen negocio y en otras, un importante instrumento de poder y exclusión.


Evaluación y acreditación, un desafío para las universidades paraguayas - Diario "abc color" - Natalia Daporta - 31 de marzo de 2004

Es lo mismo un odontólogo recibido en una universidad paraguaya que un colega suyo egresado en San Pablo?
Tiene las mismas competencias básicas un profesional graduado en América Latina que uno Europeo? La respuesta casi siempre es no y se debe a que hay incluso mas sistemas universitarios que países. La diferencia se dan hasta dentro de un mismo país, donde no hay a veces una línea común entre las mismas carreras ofrecidas por distintas universidades, lo cual impide la movilidad de los estudiantes y el reconocimiento de los títulos entre una y otra.
Dentro de las carreras que se ofrecen en un mismo país debe haber elementos homogéneos. El Estado debe indicar algunas normas básicas, opina Ismael Crespo, director de la Aneca española, una agencia que coopera con Paraguay.
Para Luis Ferrer, rector de la Universidad Autónoma de Barcelona, España, la acreditación es una estrategia de convergencia y calidad. Los puntos alrededor de los cuales se discute que debe girar la evaluación son: la organización de la enseñanza, el proceso formativo, el programa formativo, los recursos humanos y los resultados materiales. "Habrá que distinguir el burro del gran profesor", dice.
Europa, con una maraña de sistemas educativos - algunos complicadísimos - y con universidades que tienen mas de cuatro siglos, entendió bastante mas temprano que Latinoamérica, la importancia de la acreditación y de armonizar un sistema que permita la movilidad de los estudiantes y los recursos humanos. Por eso creo la declaración de Bolonia, que tiene además de estos objetivos el de hacer mas atractivo el espacio europeo.
Acreditación no significa homologación. En el viejo continente, se tiende si, a que los países adopten el sistema Bachelor, de tres anos de duración, Master, de dos anos y Doctorado, de tres anos, con sistemas de créditos que dará validez a los estudios que se realizan independientemente de la universidad o el país donde se tomen.
En este proceso, asegura Crespo, América Latina debe acompañar a Europa "La acreditación en América Latina puede tener una arquitectura diferente a la de la Unión Europea, pero se deben fomentar mecanismo de mutua confianza". Acreditarse va a ser fundamental. Será un eje y una estructura común a todos los países. Al principio, las universidades siempre ven el proceso de acreditación como una agresión, sobre todo a su autonomía. Pero esto no se hace desde una perspectiva punitiva.
En América Latina el tema de la evaluación y acreditación se empezó a discutir a finales del siglo pasado y el MERCOSUR Educativo consiguió que los países se comprometieran a participar de un proceso que apenas esta empezando.